martes, 10 de febrero de 2009

La vida de los Cruzados seráficos es un reto

Estamos en el tiempo de Cuaresma que nos llevará a la gran Pascua liberadora del Señor; buen tiempo para caminar junto al Amado compartiendo nuestra vida tan llena de limitaciones con la suya, que es la plena abundancia…para esto, el tiempo no existe, el ayer de entonces es el ahora nuestro, y el ahora nuestro, le palpó el Maestro en aquel entonces; por eso Jesús es de hoy y de siempre, y cuando le miramos, sentimos palpitar su Corazón con intensidad de vida que llena la nuestra de plenitud.


En la página 18 de los EE. art. 6-a, se lee en uno de los fines que se enumeran:“para seguir mejor y más de cerca a Jesucristo”.


Y el Señor nos ha llenado de dones para conseguirlo.

El don del trabajo… colaboradores con él en la creación y redención. (Regla 16)

El don del dolor…. Juntamente con el Cristo sufriente.

El don de dar y darse… y como él, pasar la vida haciendo el bien.

El don de orar… llamando a Dios desde él “Padre nuestro del Cielo”


Tenemos que creer en la Palabra de Dios que es lámpara para nuestros pasos y nos dice: “Dios ha fijado sus ojos en tí” créetelo y se llenará de alegría todo tu ser, tus ojos reirán el gozo de la elección y cuando alguien te mire, verá brillar en ti, la luz que transmite esperanza y serenidad.


Sta. Isabel, nuestra Patrona, y nuestro modelo de consagrada seglar, una vez viuda y pobre, saltó veloz en aras del destino, en pos del más grande de sus amores, La contrariedad de los suyos, la sirvió de trampolín para el más heroico de los saltos, para el encuentro con Jesús pobre, sufriente y orante, y de qué manera y a qué velocidad conquistó la meta…Dios la desposó para siempre a la edad de 24 años.

Esa es nuestra meta, continuemos la carrera.


MARIA PAZ

Ministra de la Fraternidad Consagrada de los Cruzados Seráficos/Madrid